Liderazgo

Ser líder, un camino de aprendizaje continuo

Nadie que asume un rol de liderazgo por primera vez sabe realmente lo que está haciendo: se hace lo mejor posible con lo que se tiene, y se aprende en el camino, no antes de empezarlo.

Munaymundo

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3 de Noviembre, 20264 min de lectura
Ilustración de una galaxia con figuras que representan un equipo trabajando en conjunto

Ser líder es uno de los roles más deseados que existen, y también uno de los más retadores, tanto por la parte emocional como por la del hacer, porque casi nadie que asume este rol por primera vez sabe realmente lo que está haciendo: se hace lo mejor posible con los recursos que se tienen. Durante años, el sistema favoreció una idea estrecha de liderazgo: el jefe autoritario que, desde el poder, indicaba cómo hacer las cosas sin sentarse a debatir las decisiones ni compartir el porqué, sin importarle lo que el equipo tuviera para decir. Pero ser dominante no es lo mismo que ser ese tipo de jefe: un buen líder con personalidad dominante tiene capacidad de decisión, empuje, y la disposición de tener las conversaciones incómodas que todo equipo necesita en algún momento; son cualidades que a veces le faltan a un estilo más inspirador, que puede caer en ser demasiado paternal, demasiado complaciente, y terminar sin dar la retroalimentación directa que hacía falta. El liderazgo probablemente no se trata de elegir un solo estilo, sino de tomar el propio como base y volverlo la mejor versión posible de sí mismo, aprendiendo también lo bueno de los demás estilos e incorporándolo, mientras se trabaja en mejorar lo que no funciona tan bien en el propio. El modelo DISC (dominancia, influencia, estabilidad, cumplimiento), del psicólogo William Moulton Marston, ayuda a identificar hacia cuál se inclina naturalmente cada quien, y hacia cuáles vale la pena también desarrollarse.

Lo complejo de ser líder empieza por algo que pocas veces se dice en voz alta: no cualquiera puede inspirar. Inspirar de verdad exige haberse desarrollado desde adentro, y eso no se improvisa. Tampoco hay atajos para la experiencia: hay cosas que solo se aprenden en el hacer, después de vivirlas, por más que alguien más haya contado lo que vivió. Y la curva de aprendizaje es probablemente una de las más largas que existen: en la mayoría de los trabajos, al año ya se domina el cargo; en el liderazgo, apenas al año es cuando empieza a sentirse de verdad. Mientras eso no suceda, por más que se diga lo contrario, el equipo lo percibe, y eso puede costar compromiso y resultados.

Una de las partes más dolorosas del camino es sentirse invisible cuando todo sale bien, y sentir que toda la responsabilidad cae encima cuando algo sale mal. Pero ni los aciertos ni los errores son solo del líder: la responsabilidad es de todos, incluyéndolo. El verdadero trabajo es identificar qué sí está bajo control propio, mejorarlo, y soltar lo que no. Conseguir un buen mentor que ya haya recorrido ese camino, hacer introspección constante sobre qué se está haciendo bien y qué se podría hacer mejor, ser compasivo con el propio proceso de aprendizaje, y confiar siempre en el equipo (porque la mayoría de las personas ya está tratando de dar lo mejor de sí) son los pasos que, uno a la vez, van convirtiendo a un jefe en un líder.

Si quieres seguir este camino con ejercicios guiados, paso a paso, Ser Líder es el curso de Munaymundo pensado para eso: un viaje de aprendizaje continuo sobre estilos de liderazgo, inteligencia emocional, motivación del equipo, y las leyes que ya escribieron quienes estudiaron el tema a fondo.

Con amor, Munaymundo
Munaymundo

Escrito por

Munaymundo

Creadora de mundos mágicos y exploradora de emociones